
La Tierra y el Mar
dos amantes inseparables,
sin saber que más
puede llegar a suceder,
continuan amándose hasta que
el envidioso Cielo
descargue sus celos sobre el mar
por ser amante fiel a la Tierra,
y no poder arrebatársela para ser
su único amante.
Sin dejar que nadie la mire,
sin permitir que nadie la goze,
pone al enamorado Mar
en contra de la Tierra,
pero el embrujo de ésta
puede más que mil maremotos
y vuelve a seducirlo,
dejando al cielo iluminándolos
con el brillo de sus lágrimas
que caen cada noche
anunciando el amanecer.
1 comentario:
Son dos amantes afortunados. Ël siempre sobre ella, haciendo que se estremezca, que arda por su deseo, que tiemble. Envidio que sea así...
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